Mahler: discografía esencial. Sinfonía Nº 5 (4/4)

>> jueves, 13 de enero de 2011



Concluimos el viaje por la discografía esencial de la Quinta de Mahler con dos versiones sencillamente deslumbrantes, y reunidas por una característica en común: la capacidad para ofrecer nuevos niveles de calidad para una obra tan frecuentada, de manera, para muchos, inesperada. Esa será la única variable compartida, ya que el enfoque de los dos directores para ambas lecturas es casi opuesto.


Barshai, la sorpresa
Dada la peculiar cantidad y nivel de Quintas de Mahler hasta el momento grabadas, no deja de ser sorprendente entonces lo que logró el director ruso Rudolf Barshai en 1997, y con una orquesta juvenil.
Si repasamos las versiones destacadas en este repaso por la discografía básica de la Sinfonía Nº 5 vemos que sobresalen las grandes agrupaciones. Ni que decir que, además, junto a ese grupo de discos selectos los hay otros, de gran nivel, de nombres tales como Abbado, Barenboim, Boulez, Inbal, Karajan, Kubelik, Levine, Ozawa o Rattle. Y sin embargo Barshai tomó la Junge Deutsche Philharmonie y dio a la luz, por entonces en el modesto sello Laurel Records, una de las más sorprendentes Quintas jamás grabadas. Una Quinta que llamó la atención al crítico Tony Duggan, quien publicó en internet una elogiosa reseña que culminaba diciendo que si tuviera que quedarse con una sola de todas las Quintas, debería ser ésta. La sentencia llamó la atención de varios que, al escucharla, confirmaron el fantástico nivel de esta toma en vivo de 1999, en la sala de la Filarmónica de Berlín.
Barshai le impuso a su versión un vigor notable, pero sin restar un ápice de elegancia y pulcritud, al punto que uno no puede menos que restregarse los oídos y preguntar: «¿de verdad es ésta una orquesta de jóvenes?».
Un poco como lo hiciera Karajan, pero con mejores resultados, Barshai parece concebir la Quinta de Mahler como un eco moderno de la Quinta de Beethoven, y eso parece haber transmitido a sus músicos, pues la versión suena a la vez clásica y moderna. El Adagietto de Barshai es también ligero (dura 30 segundos más que el de Walter, casi idéntico minutaje al de Kondrashin) y el Rondó finale es sencillamente demoledor.

Zinman, el equilibrio justo
La última gran versión de la Quinta ha llegado también, de algún modo, de una orquesta que acaso no todos esperaban. Se trata de la Tonhalle Orchester Zürich, la agrupación de la que se hizo cargo David Zinman hace más de una década para, de a poco, llevarla a un nivel que quizá sorprenda a propios y extraños. Zinman y la orquesta de la Tonhalle ya produjeron un ciclo sinfónico de Beethoven para el sello Ars Nova (de Sony), que vendió miles de discos en todo el mundo. Entusiasmados por tamaño suceso (de público y crítica), la agrupación inició para la etiqueta RCA Red Seal (también de Sony) el ciclo sinfónico de Mahler, en el proyecto más serio en este sentido, ya que consiste en grabar las obras en estricto orden cronológico y después de que tengan éstas el rodaje suficiente en distintos conciertos.
Zinman ofrece en la Quinta una versión de abrumadora claridad y limpidez que, si se quiere, rinde homenaje a Walter. Pero Zinman no tiene empacho, sin embargo, en conceder la emotividad que requiera la partitura y así es capaz de expresarlo en sus lecturas, a medio camino entre el obtejivismo de un Boulez o un Gielen y la extroversión de un apasionado como Bernstein. Zinman es escrupuloso en seguir las indicaciones de las notas de Mahler, pero jamás suena mecánico o frío, y allí está ese paradigmático primer movimiento para mostrarlo.
El director estadounidense tiene además la suerte de haberse rodeado de grandes técnicos de sonido que dan a su grabación una fidelidad extrema pero nada gélida (también aquí hay una admirable sintonía con el concepto de Zinman), y su Quinta posee la virtud de no sonar jamás ni ligera ni solemne. Si uno repasa los minutajes de cada movimiento están en un justo medio (con tendencia a la amplitud), pero éstos no reflejan la madurez increíble de un director que contaba con un sólo registro mahleriano en su haber antes de este ciclo integral que sigue despertando elogios.


Inigualable
Consideramos así que en una discografía básica de la Sinfonía Nº 5 de Mahler no pueden faltar estas versiones, las de Walter, Scherchen, Barbirolli, Farberman, Bernstein (Viena), Barshai y Zinman. Pero que si hay que quedarse con una sola, hay que rendirse a esa inigualable versión de sir John Barbirolli, que puede asimismo considerarse tal como se llama la colección en que ha sido reeditada por EMI: una de las «grandes grabaciones del siglo XX».




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6 comentarios:

Kenneth 13 de enero de 2011, 0:28  

Muchas Gracias por estos aportes, te confieso que desconocia estas grabaciones.

Saludos desde Nicaragua.

Light 15 de enero de 2011, 7:28  

Hola Fernando.

Te comparto una Quinta de Mahler más para tu colección.

Saludos.

http://palomitofilarmonico.blogspot.com/2011/01/mahler-sinfonia-no5-royal-philharmonic.html

Fernando G. Toledo 15 de enero de 2011, 9:38  

Gracias, la escucharé. Hay muchas Quintas más (muy buenas) que serán objeto del blog, pero éstas son, para mí, las mejores.

Manuel 16 de enero de 2011, 14:44  

Fantástica tesis, Fernando.

Anónimo 18 de enero de 2012, 8:13  

http://www.musicweb-international.com/Mahler/mahler5.htm hmmm..

Anónimo 27 de abril de 2013, 8:12  


Gran artículo, aunque debo reconocer que echo en falta en la lista de grabaciones la versión de vacláv neumann y la filarmónica checa de 1977, que para mí es la mejor. Ese disco me enganchó para siempre a la música de Mahler y a la música clásica

Mozart: Sinfonía Nº 25 - I Mov. - Böhm

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